Valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
OPINIÓN

Emilio Aced, Jefe de Área en la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD)

Ciberseguridad e infraestructuras críticas

Drones: una nueva era de la vigilancia y de la privacidad

Se calcula que en los próximos años se fabricarán unos 35.000 drones (vehículos aéreos no tripulados -UAV-). La polémica está servida por la vulneración que pueden suponer ante el derecho fundamental a la protección de datos de las personas.

En una base aérea, en territorio de los Estados Unidos, un veterano piloto pasa su jornada de trabajo vigilando a la familia de un insurgente afgano. Cuando recibe la orden, aprieta el gatillo y un insurgente muere a más de once mil kilómetros de distancia. Luego, se levanta de su cabina virtual, sube a su coche y se dirige a su casa para llevar a su hijo de diez años al entrenamiento de béisbol.

Esta escena que puede parecernos de ciencia ficción, podría estar perfectamente sucediendo en estos momentos, ya que cada vez se recurre más a los Vehículos Aéreos No Tripulados (Unmanned Aerial Vehicles -UAV-) o drones para llevar a cabo operaciones militares aéreas. De hecho, en los años 90 del siglo XX se predijo que la guerra de Yugoslavia sería la última en la que se usarían aviones tripulados y no parece que las predicciones estuvieran muy equivocadas.

Algunas estimaciones hablan de que en los próximos años se fabricarán unos 35.000 drones en el mundo, siendo este uno de los segmentos de mayor crecimiento en la industria aeronáutica. En estos momentos, dos tercios de los mismos se producen en Estados Unidos e Israel y menos del diez por ciento en Europa. Y, cada vez más, estos aviones no tripulados se usan fuera de las zonas de conflicto para usos policiales, civiles y comerciales, lo que, indudablemente, suscita cuestiones y preocupaciones para la privacidad de las personas.

060_drone
Al igual que existe una legislación que obliga a informar al ciudadano de la utilización de cámaras de videovigilancia, debería existir una normativa similar para facilitar que ejerza sus derechos si es vigilado por drones.

Existen diferentes tipos de UAV que, habitualmente, se suelen distribuir en tres grandes categorías, dependiendo de su tamaño, de la carga que pueden transportar y de su autonomía de vuelo: micro y mini UAV, tácticos y estratégicos.

Los micro y mini UAV son los más pequeños; pueden pesar entre 100 gramos y 30 kilos y vuelan a baja altitud (por debajo de 300 metros). Su diseño está optimizado para moverse en las calles de una ciudad o, incluso, en el interior de edificios y suelen ir equipados con dispositivos de captura y grabación de audio y vídeo aunque también pueden montar cámaras de infrarrojos, sensores térmicos u otro tipo de equipamiento. Además, en un paso más de miniaturización, se están probando los conocidos como “nano drones” que tienen el tamaño de un insecto.

La utilización de drones puede afectar o invadir el derecho fundamental a la protección de datos de las personas

Los drones tácticos son más pesados (entre 150 y 1.500 kilos), vuelan a una altitud entre los tres mil y los 8.000 metros y pueden diferir bastante en su autonomía de vuelo. Se usan, fundamentalmente, en operaciones militares y los de mayor autonomía (Medium Altitude Long Endurance -MALE-) usan tecnología más avanzada como conexiones vía satélite y, en algunos modelos, pueden permanecer en el aire durante cuarenta horas (pero un drone de la firma Lockheed Martin -denominado “Stalker”, esto es, “Acosador”- se puede recargar desde tierra usando un rayo láser, lo que abre la puerta a que, en el futuro, teóricamente, un UAV pueda permanecer volando indefinidamente) con un rango de actuación de 3.000 kilómetros y, además, tienen la posibilidad de montar misiles guiados con sistemas de precisión.

Finalmente, los UAV estratégicos (High Altitude Long Endurance -HALE-) son grandes y pesadas plataformas que pueden llegar hasta las doce toneladas y volar a una altitud máxima de 20.000 metros. Aunque su uso sigue siendo predominantemente militar también se utilizan en otros entornos como realización de mapas y observaciones atmosféricas y terrestres (uno de los más conocidos es el "Helios", operado por la NASA y que funciona con energía solar).
En cualquier caso, no nos vamos a ocupar de las aplicaciones y usos militares de los drones y nos centraremos en su utilización fuera de los teatros de guerra o de las operaciones militares.

Descárgate el pdf para ver el contenido completo

Volver

Newsletter

¿Quieres estar informado? Ya puedes suscribirte GRATIS a nuestra newsletter mensual