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NOTICIA

Un gran vacío para la privacidad de los datos

21/12/2016 - Redacción
El 28 de septiembre fallecía Emilio Aced Félez, hasta entonces jefe de Área de la Agencia Española de Protección de Datos. Siempre comprometido con la mejora de la privacidad, este profesional deja un gran vacío en el sector por su compromiso con esta especialidad. El Comité Técnico Asesor de RED SEGURIDAD, al que pertenecía como consejero independiente, también notará su pérdida.

Emilio Aced Félez deja una huella imborrable entre los profesionales dedicados a la privacidad en España, pero no sólo por su arduo trabajo dentro de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) o las múltiples iniciativas en las que participó, sino también por su personalidad afable y solícita. El pasado 28 de septiembre, este profesional falleció tras una breve enfermedad, dejando atrás su impronta para la mejora de la privacidad de los datos en nuestro país. No en vano, Emilio Aced, que ejercía desde el año 2012 el cargo de jefe de Área dentro de la AEPD, fue quien creó las fichas sobre protección de datos de la página web de la agencia, a través de las que se registran los archivos hoy en día.

Cumplió una extensa trayectoria en la AEPD, de la que llegó a ser adjunto al director entre los años 1995 y 2005. Pero también fue impulsor de otros órganos de carácter más local, como la creación de la ya extinta Agencia Madrileña de Protección de Datos, donde incluso creó una revista digital.

Más recientemente, fue uno de los impulsores de la Red de Responsables de Seguridad de la Información de Salud, un grupo de Trabajo de la Sociedad Española de Informática de la Salud, orientado a coordinar esfuerzos en materia de seguridad de la información para dicho sector.

Precisamente ese carácter siempre dispuesto a colaborar en todos los proyectos serios que de alguna manera tuvieran relación con la protección de datos le empujó a formar parte del Consejo Técnico Asesor de RED SEGURIDAD y a participar en incontables seminarios, congresos y charlas de multitud de entidades, ya fueran públicas o privadas. También ejerció como profesor en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid y era un prolífico escritor de artículos sobre su especialidad. Sin duda, Emilio Aced era uno de esos profesionales que todo el mundo quiere tener cerca.

Esfuerzo y autoexigencia

Quienes mejor le conocían cuentan que si por algo valoraban a Emilio Aced era por “sus valores basados en el esfuerzo, su autoexigencia personal y el cariño por las personas a su alrededor”. Le recuerdan como alguien que sentía “devoción por su familia, por su esposa Esmeralda y su hijo Emilio", y que era “muy fiel a sus amigos”, esos mismos que no han dudado en acompañarle continuamente hasta su deceso.

Personas cercanas a él, como Nieves, Raquel, Tomás, Victoria o su hijo Emilio recuerdan que la vida de Emilio Aced ha estado marcada por dos principios básicos: "la ética de sus actuaciones y la justicia en sus relaciones para con los demás". "Las situaciones injustas le indignaban profundamente", añaden sobre este hombre que derrochaba amabilidad.

También recuerdan que tenía claro que el futuro pasa por apoyar a las nuevas generaciones. De hecho, siempre promocionó el acercamiento del mundo de la privacidad a la enseñanza mediante diferentes campañas en los institutos de la Comunidad de Madrid. "Una faceta poco conocida fue su colaboración con estudiantes universitarios para la realización de trabajos divulgativos sobre privacidad y nuevas tecnologías, impulsando éstas dentro de los nuevos profesionales". Cercano y didáctico, siempre tenía un momento disponible para los demás.

Gran conocedor de la época románica y barroca, durante sus ratos libres apreciaba leer o escuchar música de los grandes compositores barrocos. Los libros no faltaban, ni siquiera en sus desplazamientos, y la saga de Harry Potter era una de las que más le gustaba en los últimos años.  

Además, "era un amante de la naturaleza, le gustaba pasear por Madrid, su ciudad natal, visitando  parques y edificios clásicos; también disfrutaba dando largos paseos por la Sierra de Madrid".  A pesar de su intenso trabajo en la AEPD, también era capaz de sacar momentos para seguir a su equipo de fútbol, el Real Madrid, o a su otro equipo, en este caso de fútbol americano, los Pittsburgh Steelers.

No cabe duda de que no sólo su familia y amigos, también el sector de la privacidad, echará de menos a esta excelente persona. Desde estas páginas, queremos expresar nuestras más sentidas condolencias a sus allegados. En el Consejo Técnico Asesor, cuando haya que decidir los próximos premiados de los Trofeos de la Seguridad TIC, sin duda quedará una silla vacía difícil de volver a ocupar.  

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