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REPORTAJE Entramos en el 'cuartel' del GDT

Reportaje del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil: "Dos décadas de lucha contra el ciberdelito"

16/06/2016 - Ana Borredá y Enrique González
El grupo de delitos telemáticos de la guardia civil cumple 20 años, dos décadas dedicadas a perseguir los delitos en la red, en las que ha evolucionado para adaptarse a los nuevos tiempos. el equipo nos abre sus puertas para conocer su historia y la labor que realiza.

Gracias a su trabajo, cada año caen cientos de ciberdelincuentes. Desde que el Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil comenzó sus investigaciones hace dos décadas, han sido muchos los detenidos por cometer algún delito sirviéndose de la informática o de medios telemáticos. Estafas, fraude, explotación sexual infantil, extorsión, piratería o robo de información son sólo algunos de los asuntos diarios con los que tienen que bregar los agentes que forman este equipo. A ellos se debe que muchos delitos que se comenten en la Red no quedan impunes. Por eso son ‘guardianes de la Red’.

Ya desde sus inicios, el GDT ha protagonizado algunas de las operaciones relacionadas con Internet de mayor repercusión en España. La primera que ocupó las portadas de los diarios ocurrió en 1998. La conocida como Operación Hispahack culminó con la detención de tres hackers acusados de acceder ilegalmente a los sistemas informáticos de varias universidades e instituciones. Aunque finalmente los acusados resultaron absueltos, supuso un hito en cuanto que fue la primera vez que se celebraba en España un juicio de estas características.

Otra de las grandes operaciones fue la denominada Milenium, en el año 2000, en la que fueron detenidas 89 personas en diferentes provincias, acusados de cometer fraude al conectarse a Internet a través de números 900 de atención al cliente de varias empresas.

Actuaciones como éstas fueron los primeros pasos del grupo, cuando Internet acababa de aparecer en los hogares españoles. Desde entonces, los progresos en este terreno han sido enormes, al igual que el número de actividades ilegales que se producen cada año con las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como herramienta. Los avances en ambos sentidos han obligado al GDT a adaptarse y reorganizarse en varias ocasiones para poder abarcar tanto el volumen de investigaciones como las necesidades técnicas de las amenazas que han ido apareciendo.

En la actualidad, el GDT se encuentra en uno de esos momentos de cambio. La unidad está inmersa en un proceso de reestructuración que le llevará a convertirse en un nuevo Departamento de Delitos Telemáticos. De esta forma, la Guardia Civil pretende “reforzar las capacidades en la lucha contra el cibercrimen y especializar a los agentes”, según asegura el teniente coronel Juan Rodríguez Álvarez de Sotomayor, responsable del nuevo Departamento, durante la visita de RED SEGURIDAD a sus instalaciones. La manera en que quedará definitivamente conformada esta área es todavía materia reservada, pero como señala el miembro de la Guardia Civil, “la estructura siempre ha ido aparejada de la demanda de necesidades de investigación por las denuncias que trasladan tanto particulares como empresas”. El crecimiento exponencial de la actividad ilegal en la Red obliga a subir un escalón más cada cierto tiempo.

Basta conocer cifras como las de 2015, cuando los cibercriminales batieron récords. El año pasado, la Guardia Civil desarrolló un total de 272 operaciones, en las que fueron detenidas 226 personas por acciones ilícitas como estafa, daños informáticos, ataques de denegación de servicio, explotación sexual infantil, acoso a menores, injurias y un largo etcétera. Todo parece indicar que los próximos años, lejos de remitir o siquiera mantenerse, las ciberamenazas seguirán creciendo, y cada vez más rápidamente.

El GDT actual

La estructura de trabajo que sigue actualmente el GDT, que está enmarcada en la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, comenzó a perfilarse en el año 2000, precisamente en uno de esos puntos de inflexión en los que la dimensión de las amenazas y su complejidad exigían un mayor nivel de especialización. Desde entonces, la unidad ha tomado como base de su organización los delitos que aparecen recogidos en el Convenio de Ciberseguridad de Budapest, en cuya elaboración participó esta unidad, en 2001. Dicho documento establece cuatro tipologías de ilícitos:

  • Delitos contra la confidencialidad, integridad y disponibilidad de datos y sistemas informáticos: como pueden ser los accesos ilícitos, revelación de secretos o daños en los sistemas.
  • Delitos informáticos: como falsedad documental, fraude tecnológico o estafas.
  • Delitos relacionados con el contenido: entre los que destaca la distribución de pornografía infantil o la apología del racismo.
  • Delitos relacionados con infracciones de la propiedad intelectual y derechos afines: es decir, la piratería.

Por otro lado, además de la estructura central del GDT, la Guardia Civil cuenta desde 2003 con los llamados equipos provinciales de investigación tecnológica, conocidos como EDITE, que están compuestos por agentes especializados en seguridad TIC, orientados a trabajar directamente en las denuncias de los ciudadanos. Estos equipos, que se encuadran en las Unidades Orgánicas de la Policía Judicial, se crearon durante el proceso de descentralización iniciado por la Guardia Civil aquel año para derivar parte de la ingente cantidad de operaciones. Desde entonces, cuando se produce una denuncia en alguno de los cuarteles distribuidos por la geografía española, estos efectivos son los encargados de atenderla e iniciar la investigación de manera local. Si la complejidad técnica es muy elevada o el caso conlleva ramificaciones nacionales o internacionales, entonces es el GDT el que asume las pesquisas.

El grupo también interactúa y colabora con otras áreas especializadas en la investigación tecnológica dentro del Servicio de Policía Judicial, como el laboratorio de criminalística o la unidad técnica. Así, por ejemplo, el Grupo de Investigación Tecnológica, perteneciente a esta última, realiza análisis de la actividad cibercriminal que el GDT aprovecha para “conocer las tendencias y estar al día en cuanto al ciberdelito”, aclara el teniente coronel Sotomayor. Por su parte, el laboratorio de criminalística dispone de capacidad forense técnica y sus efectivos elaboran informes periciales.

Los agentes del grupo

Pero no cabe duda de que el principal valor de esta unidad son los profesionales que la conforman, comprometidos con su trabajo y con la concienciación social en torno a la importancia de hacer un uso seguro de Internet. Así lo demuestran en las múltiples charlas y jornadas en las que frecuentemente participan, así como las largas horas de trabajo que exigen las investigaciones.

En sus inicios, el GDT contaba con cuatro agentes que asumieron el reto de perseguir los incipientes casos relacionados con el uso de métodos informáticos. Fueron los pioneros dentro de la Guardia Civil que marcaron en camino al resto de efectivos que han llagado detrás. Entonces no contaban con la experiencia y las capacidades técnicas que atesoran los componentes del grupo hoy en día, pero su mayor aptitud fue la eficiencia. 

El perfil de los miembros del grupo es el de un especialista en técnicas de ciberseguridad, pero no necesariamente que sea un técnico o ingeniero de sistemas. De hecho, según apunta el teniente coronel Sotomayor, “la experiencia demuestra que el mejor agente para pertenecer a esta unidad es aquel que ha hecho sus pinitos en temas de seguridad, hacking, etcétera”. “Ellos son los que dan un resultado fenomenal, y además disfrutan de su actividad”, añade.

Estos efectivos han sido capaces de sacar adelante operaciones tan complejas desde el punto de vista técnico como Onymus (llevada a cabo en 2014), una de las mayores intervenciones internacionales contra el tráfico de drogas y la falsificación a través de la Deep Web. Se trata de “la operación más sofisticada” a la que se han tenido que enfrentar, según recuerda el comandante Óscar de la Cruz, jefe de operaciones del GDT. El papel del grupo consistió en rastrear la actividad criminal que se producía desde España, bajo la coordinación de Europol y Estados Unidos.

No obstante, gran parte de sus esfuerzos los destinan a perseguir delitos relacionados con la explotación infantil, que quizás no sean tan sofisticados como el anterior, pero que requieren una enorme fortaleza mental. Es frecuente que los miembros del equipo pasen de una investigación a otra totalmente diferente, por lo que alguna vez han de enfrentarse a estos deleznables delitos. “Es un trabajo muy duro y tratamos de que el impacto sea el mínimo posible. Jugamos con hashes de las imágenes y con bases de datos para que los agentes no tengan que estar visualizando constantemente fotografías. También se está trabajando en sistemas de visión artificial, catalogación de imágenes para ver las que tienen mayor posibilidad de abuso y no tener que ver todas…”, apunta el comandante De la Cruz.

A pesar de la dureza, éstas son a la postre las investigaciones que más reconfortan a los agentes. “Como unidad de investigación tecnológica, estamos orgullosos cuando sacamos adelante un operación técnicamente compleja, pero cuando se trata de casos que afectan a menores, aunque técnicamente sean más simples, el hecho de quitar de la circulación a alguien que está acosando o abusando de un menor es moralmente más satisfactorio”, apunta este profesional. 

En la lucha contra la pedofilia, supuso un hito por parte del GDT la presentación, en el año 2005, del buscador Híspalis, “la primera herramienta policial de vigilancia e investigación en España, y posiblemente en el mundo”, para rastrear imágenes con contenido sexual de menores en las redes P2P. “Pusimos encima de la mesa la impunidad que había entonces en el intercambio de pornografía infantil, llevando a cabo operaciones con cientos de detenidos que impunemente compartían este tipo de material a través de Internet”, reivindica teniente coronel Sotomayor.

Para acceder al reportaje completo pincha aquí

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