La IA se convierte en la principal amenaza para la seguridad de los datos corporativos

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Redacción

La rápida integración de la inteligencia artificial (IA) en el tejido empresarial ha generado un nuevo paradigma de riesgos, donde la velocidad de adopción tecnológica parece superar la capacidad de las organizaciones para proteger sus activos más críticos. Así se recoge de la última edición delThales 2026 Data Threat Report, elaborado por Thales Cybersecurity Products, el cual revela que empresas de sectores tan diversos como el automovilístico, energía, finanzas o retail coinciden en señalar la rápida transformación impulsada por la IA como su mayor desafío de seguridad interno: siete de cada diez responsables consultados (el 70%) identifican la IA como la principal amenaza para la seguridad de sus datos.

De hecho, a medida que las empresas incorporan la IA en los flujos de trabajo, los análisis, el servicio al cliente y los procesos de desarrollo, estos sistemas obtienen un acceso amplio y automatizado a los datos empresariales, a menudo con controles insuficientes.

Desconexión entre la IA y el control de datos

El informe pone de manifiesto una inquietante desconexión entre la adopción de la IA y el control sobre los datos. Solo el 34 por ciento de las organizaciones saben con exactitud dónde se encuentran todos sus datos, con independencia de su nivel de criticidad, y únicamente el 39 por ciento son capaces de clasificarlos en su totalidad.

Mientras tanto, cerca de la mitad de los datos sensibles en la nube (el 47%) permanecen sin cifrar. A medida que los sistemas de IA ingieren y procesan datos en entornos cloud y SaaS, la visibilidad limitada dificulta la aplicación del principio de mínimo privilegio.

Igualmente, la infraestructura de identidad se ha convertido en la principal superficie de ataque: el robo de credenciales sigue siendo el vector de ataque predominante contra la infraestructura de gestión cloud, citado por el 67 por ciento de las organizaciones que han sufrido ataques. Al mismo tiempo, el 50 por ciento sitúan la gestión de secretos entre sus principales retos de seguridad de aplicaciones, reflejando la creciente complejidad de gobernar identidades de máquinas, claves API y tokens a gran escala.

Punto de inflexión

La adopción masiva de la IA y de los modelos agénticos está reconfigurando radicalmente la superficie de ataque de las organizaciones. El 61 por ciento de los encuestados reconocen que sus aplicaciones de IA ya son objetivo de atacantes, con los datos sensibles como principal botín. Paralelamente, el 59 por ciento de las organizaciones han sufrido ataques de deepfake y el 48 por ciento han experimentado daños reputacionales derivados de la desinformación generada por IA.

Por otro lado, las organizaciones reconocen la necesidad de adaptarse, pero aunque el 30 por ciento ya destinan presupuestos específicos a la seguridad de la IA, la mayoría (el 53%) siguen dependiendo de programas de seguridad tradicionales, diseñados principalmente para usuarios humanos y controles perimetrales.