Jorge Chamizo, Symantec
Jorge Chamizo Field Applications Specialist Symantec

Cómo proteger el acceso dentro y fuera del perímetro corporativo

Acceso seguro

En torno al 20 por ciento de las pequeñas y medianas empresas y al 58 de las grandes no han revisado su postura de seguridad desde 2015, según el último informe sobre el estado de la ciberseguridad de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad. Esto nos da una clara perspectiva sobre el nivel de concienciación general de las organizaciones en Europa en materia de ciberseguridad. Este tipo de detalles es precisamente lo que revela todo el trabajo que aún queda por hacer, especialmente en uno de los puntos más básicos e importantes: el acceso seguro a los recursos digitales.

Y es que seguro que todos nos hemos encontrado alguna vez con ciertas aplicaciones de acceso remoto que, si bien facilitan las tareas de soporte técnico o administración remota, también suponen una potencial brecha de seguridad para las organizaciones. Esto es así porque, con tan solo un ID o nombre de usuario y una contraseña, es posible acceder a un puesto de trabajo remoto e incluso a dispositivos críticos para la continuidad del negocio. En muchos casos, estas soluciones no cuentan con un modelo de privilegios mínimos ni con una capa adicional de validación de identidad, lo que multiplica los riesgos.

Como añadido, otro caso especialmente crítico es el del acceso físico a los equipos y a los recursos digitales corporativos. En este punto, ha cobrado especial relevancia el uso de dispositivos estandarizados por parte de las organizaciones, lo que permite un mayor control en su conexión a la red interna o al acceso a datos sensibles. Poder gestionar y tener visibilidad de estos dispositivos se ha convertido en una de las claves de la seguridad moderna, especialmente en entornos donde se combinan trabajadores presenciales, remotos y móviles.

Foco de los esfuerzos

Todo esto es importante, pero ¿dónde deberíamos enfocar los esfuerzos para solventarlo? Una de las aproximaciones que más se está adoptando es la de securizar los recursos; es decir, establecer perímetros de seguridad directamente sobre los activos a proteger, en lugar de seguir confiando en un modelo más abierto, como el perímetro de red tradicional. Este enfoque reduce la exposición de los activos y limita el movimiento lateral de posibles atacantes.

Las tecnologías que mejor permiten aplicar este concepto en la práctica son ZTNA (Zero Trust Network Access) y SASE (Secure Access Service Edge). En el caso de Symantec, estas soluciones trabajan asegurando, por un lado, la identidad del usuario; y por otro, limitando de forma granular el acceso a los recursos que cada empleado necesita para su trabajo diario. Este modelo evita que un usuario vea más de lo estrictamente necesario, reforzando el principio de menor privilegio y reduciendo el riesgo de accesos indebidos.

Si además añadimos capacidades de protección del dato —identificando qué información es sensible, dónde está ubicada, quién la utiliza y quién tiene acceso—, conseguimos reducir aún más la superficie de ataque. Tecnologías como DLP (Data Loss Prevention), integradas con CloudSOC o CASB, permiten aplicar reglas contextuales y dinámicas que reaccionan ante el comportamiento del usuario o las características del archivo. Este control es clave para prevenir fugas de información, tanto accidentales como intencionadas.

Otra interpretación del acceso seguro es aplicar esta misma lógica de «desconfiar por defecto», también conocida como zero trust, a la gestión de accesos privilegiados. Es aquí donde entra en juego la tecnología PAM (Privileged Access Management). Este tipo de solución tiene como objetivo proteger frente a brechas derivadas del robo o mal uso de credenciales privilegiadas, permitiendo controlar su uso, limitar el acceso por contexto, aplicar just-in-time access y grabar la sesión del usuario para llevar a cabo una auditoría posterior. Es un componente imperativo en sectores altamente regulados o expuestos a riesgos operativos.

Pero todo esto sería insuficiente sin una autenticación robusta y contextual. Soluciones como Symantec VIP (Validation and ID Protection) permiten aplicar MFA (Multi-Factor Authentication) adaptativa, que varía el nivel de exigencia según el contexto del acceso. No es lo mismo que un usuario entre desde su dispositivo corporativo en horario laboral, que lo haga desde un dispositivo desconocido, en una localización inusual y en fin de semana. Con VIP, es posible aplicar políticas basadas en riesgo, que minimizan fricciones para el usuario cuando el contexto es de confianza, pero que elevan los controles cuando hay señales de alerta.

Integración

Además, integrar todas estas tecnologías (ZTNA, SASE, DLP, CASB, PAM, VIP, Web Isolation y Cloud SWG) permite una protección de extremo a extremo, lo que se conoce como defensa en profundidad. La visibilidad se amplía desde el acceso a los recursos, pasando por la navegación en la web hasta la protección del dato en entornos SaaS, correo y dispositivos. Todo esto, con una experiencia unificada, que puede gestionarse de forma centralizada y escalar fácilmente en organizaciones de todos los tamaños.

Para ilustrarlo, pensemos en un escenario real: un usuario intenta acceder a una aplicación interna desde un dispositivo BYOD. Gracias a ZTNA, se verifica si ese usuario está autorizado, desde qué ubicación se conecta, si el dispositivo cumple con los requisitos y si la aplicación a la que accede lo permite. Si hay dudas, se puede aplicar autenticación MFA con VIP. Una vez dentro, las políticas DLP verifican que no esté copiando, pegando o descargando información sensible. Y si intenta subirla a una aplicación no autorizada, el CASB lo detectará y bloqueará la acción.

Por otro lado, el departamento de seguridad podrá visualizar todos estos eventos en una única consola, con trazabilidad completa y con posibilidad de aplicar políticas específicas según el riesgo, rol o unidad organizativa. Este tipo de enfoque adaptativo no solo mejora la seguridad, sino que también optimiza los recursos operativos al reducir alertas irrelevantes y permitir actuar de forma más rápida cuando se detecta un incidente real.

En conclusión, la revisión de la postura de seguridad no es solo una tarea pendiente para muchas organizaciones: es una necesidad urgente ante el panorama actual de amenazas. El acceso seguro, en todas sus formas, es la base sobre la que se debe construir la ciberresiliencia de cualquier empresa. Apostar por tecnologías integradas, como las que ofrece Symantec, y adoptar un enfoque zero trust de manera progresiva es un paso firme hacia una protección moderna, escalable y eficaz.