En un mundo cada vez más digitalizado, las organizaciones se enfrentan a continuas y crecientes amenazas en forma de ciberataques y riesgos tecnológicos que pueden afectar su operativa, reputación e, incluso, pueden provocar su cierre definitivo. Disponer de expertos en ciberseguridad en tu plantilla que mantengan protegida al máximo la organización no siempre es viable, sobre todo si se trata de pequeñas y medianas empresas donde los presupuestos y los recursos son más limitados. De hecho, el estudio publicado por BOTECH sobre La ciberseguridad en las pymes destaca como una de sus principales conclusiones que una de cada cuatro pymes está en riesgo muy elevado de sufrir un ciberataque.
Teniendo en cuenta este escenario, cobra especial relevancia la figura del virtual CISO ya que permite a empresas que necesitan proteger sus activos digitales y que no cuentan con un responsable interno, acceder a un asesoramiento experto en seguridad de la información. Una opción que permite diseñar, implementar y supervisar estrategias de ciberseguridad adaptadas a la realidad de cada organización, poniendo a disposición de las empresas un liderazgo estratégico y técnico en ciberseguridad, de forma flexible y eficiente, para hacer frente a riesgos crecientes, normativas complejas y entornos digitales en transformación.
Un único servicio que permite acceder a expertos en ciberseguridad, aporta flexibilidad y ahorro de costes, además de una evaluación y análisis objetivos del estado de seguridad de la organización con sus correspondientes recomendaciones de actuación.
El equipo humano, el eslabón más débil
Además de disponer de un plan de ciberseguridad y de personas que lo implementen, ya sea de manera interna o externa, la formación es otra de las máximas que no podemos olvidar, ya que casi el 90 por ciento de los ciberataques tienen como causa principal los errores humanos.
Por un lado, es imprescindible la formación a los profesionales de ciberseguridad, puesto que es un sector que cambia a velocidad vertiginosa y es necesario formarse continuamente para conocer las últimas novedades. Y, por otro lado, la formación a toda la plantilla con recomendaciones y buenas prácticas que se deben seguir para evitar ser la puerta de entrada de un ciberataque, ya que, como está demostrado, lo que parece un inofensivo clic en un archivo puede provocar el colapso total de la organización con pérdidas económicas muy elevadas.
La prevención continúa siendo vital, no solo integrando la ciberseguridad en los presupuestos y comités de dirección como un área fundamental, sino que además la formación de la plantilla no es una opción si lo que se busca es la máxima seguridad tanto para la organización como para la información confidencial que se maneja de clientes. Un ciberataque puede durar solo unos minutos, pero los daños que produce, tanto económicos como reputacionales, pueden indicar un antes y un después y afectar seriamente a la marca.





