En los últimos años, la tecnología ha transformado el entorno industrial, permitiendo a las empresas mejorar su eficiencia, productividad y automatización. Sin embargo, esta transformación no está carente de riesgos. A los ya existentes de los sistemas supuestamente aislados como los errores humanos, el movimiento de datos a través de medios extraíbles o incluso ataques sofisticados a la cadena de suministro que comprometen hardware o software antes de la implementación en entornos aislados, hay que añadir aquellos que suponen un aumento considerable de la exposición de sistemas al estar hiperconectados.
A pesar de los avances en las estrategias de seguridad, en muchos sectores industriales sigue existiendo una falta de conciencia generalizada sobre la magnitud de los riesgos y las amenazas a las que están expuestos estos entornos.
Hablamos de amenazas como los ataques de ransomware. En 2023, se produjo un ataque a los sistemas SCADA de una planta automotriz, donde un grupo de cibercriminales paralizó la línea de producción al comprometer los sistemas de control industrial, impidiendo que los operarios pudieran acceder a la automatización de los procesos de fabricación. Este incidente no solo causó interrupciones en la producción, afectando los tiempos de entrega, sino que generó grandes pérdidas económicas para la empresa.
También hay amenazas como la intrusión en los sistemas de control, como el que se produjo en los sistemas de control de agua de Israel en 2023, donde los atacantes manipularon los sistemas SCADA e interrumpieron el suministro.
Y no podemos olvidar otras amenazas como los ataques de denegación de servicio, el exploit de vulnerabilidades o el espionaje industrial.
Retos específicos
Además de estas amenazas genéricas, el entorno de las tecnologías operacionales tiene sus propios retos específicos, como:
- La gran proliferación de los dispositivos IoT en las instalaciones industriales ha incrementado el número de puntos de entrada a las redes industriales, aumentando la superficie de ataque y haciendo más difícil proteger el entorno.
- La propia complejidad de las infraestructuras, ya que estos entornos están compuestos por una amplia gama de dispositivos, software y redes, muchos de los cuales no fueron diseñados con medidas de seguridad nativas para esta hiperconectividad.
- La convergencia entre IT (tecnologías de información) y OT, ya que suelen tener diferentes enfoques en cuanto a seguridad. Mientras que en la parte IT se acepta como incuestionable que todos los sistemas deberían estar protegidos por firewalls, autenticación avanzada y otros mecanismos de seguridad, las redes OT suelen ser más vulnerables debido a que su enfoque principal se centra en la disponibilidad y confiabilidad operativa, no en la seguridad. Los centros de procesamiento de datos (CPD) o data centers son un ejemplo clave de esta convergencia y de la complejidad de los entornos actuales. Tradicionalmente, los CPD estaban asociados a IT, pero ahora gestionan cada vez más datos y sistemas críticos de OT, enfrentando los mismos desafíos de seguridad y vulnerabilidades que se describen para las infraestructuras críticas industriales.
- La falta de actualización que existe en muchos de los sistemas de control y automatización. La mayoría de las veces, son sistemas que se implementan y luego se dejan operar sin actualizaciones durante muchos años, creando un escenario perfecto para que los cibercriminales puedan explotar vulnerabilidades conocidas.
Claves para enfrentar los retos y amenazas
La principal clave para mejorar la ciberseguridad industrial es el desarrollo de estrategias de seguridad de manera integral. Es fundamental que las empresas adopten un enfoque integral de seguridad que contemple tanto la protección de los sistemas IT como de los OT.
Algunas de las medidas para mitigar los riesgos serían:
- La segregación de las redes IT/OT, de tal manera que se minimice la propagación de los ataques. Para ello, se deberían implementar firewalls y controladores de acceso para bloquear la comunicación entre las redes IT y OT, utilizar zonas desmilitarizadas para separar los sistemas de control industrial de las redes de administración y la monitorización del tráfico para detectar cualquier tráfico no autorizado entre redes.
- Establecer un proceso de actualización y parcheo periódico que reduzca las oportunidades de los atacantes de explotar vulnerabilidades conocidas. Para ello, se podrían utilizar herramientas de gestión de vulnerabilidades que alerten de parches disponibles.
- Mejorar la autenticación y el control de acceso, protegiendo los sistemas de accesos no autorizados. Para ello, se debería implementar un control de privilegios basado en el principio de mínimo privilegio y valorar la implantación de sistemas de autenticación multifactor, herramientas de gestión de identidades y, sobre todo, realizar auditorías periódicas de acceso y de actividad.
- Monitorización y detección de anomalías en tiempo real que permitan detectar comportamientos anómalos y actuar para prevenir daños mayores. Para ello, es vital implementar sistemas de detección/prevención de intrusiones que sean específicamente diseñados para OT y herramientas que posibiliten la correlación de eventos tanto de TI como de OT. Además, sería aconsejable aplicar sistemas de analítica avanzada e inteligencia artificial para identificar patrones de comportamiento anómalos que puedan ser indicativos de un ciberataque y realizar simulacros de incidentes.
- Asegurar la resiliencia de los sistemas, garantizando que las infraestructuras críticas sean resistentes a ataques y puedan seguir funcionando de forma segura incluso si un componente es comprometido. Para ello, es necesario establecer planes de continuidad y recuperación de desastres conjuntos que tengan en cuenta los sistemas IT y OT.
- Proteger los sistemas SCADA y PLC, asegurando que los sistemas de control sean inaccesibles para los atacantes. Para ello, es necesario implementar una autenticación fuerte y cifrado de comunicaciones en los sistemas SCADA y PLC, restringir el acceso remoto a estos sistemas, limitar el software que se ejecuta en estos sistemas, asegurar las interfaces de usuario con acceso restringido a personal autorizado y monitorear constantemente la actividad de estos sistemas.
Y no podemos olvidar otra de las claves principales: la educación y concienciación en ciberseguridad. Es crucial que todos los involucrados sean conscientes de los riesgos existentes para reducir los derivados de errores humanos y mejorar la preparación ante ciberincidentes.
Para ello, debemos establecer un plan de formación que incluya prácticas de ciberseguridad industrial específicas para entornos OT y la realización de simulacros de ciberseguridad y ejercicios prácticos que involucren tanto a equipos IT como OT para mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes.
En resumen, la mitigación de riesgos en el ámbito industrial requiere un enfoque integral que abarque tanto la tecnología como la gestión operativa. Hablamos de la combinación de medidas preventivas, la monitorización en tiempo real, la segmentación de redes y la capacitación continua para que se pueda reducir significativamente los riesgos de ciberataques a sistemas OT.





