La guerra invisible de Israel en Gaza: el frente digital

Redacción

Desde el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, con 1.400 asesinatos y 250 secuestros, Israel ha redoblado su actividad militar en Gaza. En paralelo, ha desplegado una sofisticada contraofensiva cibernética para combatir amenazas híbridas. El conflicto con Hamás es ya una ciberguerra, con el contexto digital como frente estratégico clave para la seguridad nacional israelí.

La guerra entre el Israel de Benjamín Netanyahu y los milicianos palestinos de las organizaciones terroristas de Hamás y la Yihad Islámica forma parte de la creciente escalada bélica global. El final de ambos conflictos parece lejano, como estamos comprobando con la escalada bélica entre Israel e Irán, con la intervención de Estados Unidos haciendo saltar todas las alarmas. La solución pacífica parece alejarse en la medida en que el régimen de los ayatolas de Irán no parece dispuesto a replegarse.

La ciberguerra de Israel: blindaje de infraestructuras críticas

Una de las primeras medidas de Israel fue reforzar la protección de infraestructuras críticas —energía, transporte, salud, agua— frente a posibles ataques digitales de grupos vinculados a Irán, Hezbolá o Hamás. La Dirección Nacional de Cibernética (INCD) intensificó la monitorización de redes estatales y privadas, incrementando la colaboración entre inteligencia militar, empresas tecnológicas y operadores estratégicos. Como medida contra los ataques de denegación de servicio (DDoS) y las campañas de desinformación, Israel reforzó sus protocolos cibernéticos.

Ataques ofensivos selectivos: desmantelar capacidades del enemigo

En esta guerra electrónica o ciberguerra, Israel usa sus servicios de inteligencia para identificar y neutralizar objetivos vinculados con Hamás. Formada por un grupo de hackers expertos, la Unidad 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) diseñan operaciones cibernéticas altamente sofisticadas. El objetivo es interceptar comunicaciones, desactivar sistemas de control de lanzamientos de cohetes y geolocalizar responsables de ataques.

Además, se han llevado a cabo intervenciones sobre plataformas digitales utilizadas para difundir propaganda, coordinar acciones violentas o financiar actividades terroristas mediante criptomonedas. Estas acciones buscan interrumpir el ecosistema digital de Hamás y debilitar su capacidad operativa sin necesidad de despliegues físicos.

El ciberataque de los 3.000 buscapersonas de Hezbolá

En octubre de 2024, en el marco de su contraofensiva tras el ataque del 7 de octubre, Israel fue señalado como responsable de una operación cibernética altamente sofisticada que provocó la explosión coordinada de más de 3.000 buscapersonas en territorio libanés. Estos dispositivos, que presuntamente usaban los miembros de Hezbolá para comunicaciones encubiertas, estallaron de forma sincronizada, causando confusión, heridos y un fuerte impacto psicológico entre las filas del partido-milicia chií.

Hezbolá —cuyo nombre significa «Partido de Dios»— es una organización islamista respaldada militar y financieramente por Irán, y considerada por Israel una amenaza directa en su frontera norte. Este ataque híbrido sin precedentes en su forma y ejecución, habría combinado técnicas de intrusión de firmware, detonación remota y activación simultánea mediante frecuencias codificadas, marcando un nuevo nivel en la guerra cibernética regional. Aunque Israel no ha confirmado oficialmente su autoría, analistas de inteligencia lo interpretan como una advertencia clara de sus capacidades ofensivas frente a actores hostiles como Hezbolá.

Ciberpsicología y narrativa digital

Otro frente importante de la ciberguerra de Israel es la batalla de la información. Israel ha desplegado una estrategia de comunicación digital que combina inteligencia artificial, análisis de redes sociales y psicología operativa para contrarrestar campañas de desinformación, reforzar su narrativa internacional y mantener el respaldo de su población frente al conflicto.

La colaboración con empresas tecnológicas globales ha sido clave para identificar cuentas falsas, bots y campañas coordinadas que buscan socavar la legitimidad de la respuesta israelí. Asimismo, se han difundido vídeos, documentos e imágenes verificados con el objetivo de contrarrestar manipulaciones.