Enrique Pérez de Tena, MCCE
Enrique Pérez de Tena Responsable de la Oficina de Relaciones Institucionales Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE)

El quinto dominio y su total vigencia

vulnerabilidades ciberespacio_seguridad nacional

De entre todos los dominios operativos (terrestre, marítimo, aéreo y espacial), el quinto pertenece a nuestro ámbito de responsabilidad y ejecución. Sus efectos tienen lugar permanentemente en las redes, en todo lo que nos rodea; y es que el ciberespacio nunca descansa. En consecuencia, el principal reto que marca la agenda de nuestro Mando Conjunto del Ciberespacio es la persistencia de la amenaza.

Nuestros adversarios utilizan múltiples herramientas de bajo coste para amenazar a nuestra infraestructura virtual, con la esperanza, en muchas ocasiones, de alcanzar y afectar de forma sensible el espectro físico de nuestra realidad. Los efectos de un ciberataque se pueden sentir en el sistema sanitario, económico y, en consecuencia, en lo social. Atentan directamente contra las raíces de nuestra sociedad, contra nuestros valores y derechos; es decir, contra nuestra razón de ser: nuestra democracia. Además, el alcance y los efectos derivados de un ciberataque suelen ser transversales y estructurales; nadie está libre de sus efectos ni de convertirse en un vector involuntario que extienda una perniciosa infección que convierta a inocentes en promotores del ciberataque.

Existen, además, amenazas que pueden tornarse en una oportunidad. Este es el caso de la inteligencia artificial (IA), que eleva a nuevas cotas las capacidades de aquellos contendientes que estén abocados a enfrentarse en un escenario de carácter híbrido. La velocidad operativa, la capacidad de adaptación y las posibilidades de penetración en un sistema se multiplican, pero también lo hacen nuestras posibilidades para garantizar el cumplimiento de la misión: proteger la libertad de acción de las Fuerzas Armadas en el ciberespacio.

Adaptación y cooperación en el quinto dominio

Con la aparición de la IA no es la primera vez que se introduce un nuevo reto tecnológico en las Fuerzas Armadas ni en la sociedad. Nos podemos remontar al descubrimiento del fuego o del hierro, o a la invención de la máquina de vapor o de la energía atómica; nuestra única oportunidad es adaptarnos, abrazar estas novedades, aprender a utilizarlas y desarrollar su potencial en nuestro beneficio.

Con la aparición de la inteligencia artificial, no es la primera vez que se introduce un nuevo reto tecnológico en las Fuerzas Armadas

No podemos obviar el cambio de era que tenemos el privilegio de vivir. No somos solo personas, somos seres híbridos, parte real y parte digital, unidas e hiperconectadas, para lo bueno o lo malo. Este quinto dominio, tan extenso, lleno de oportunidades y amenazador al mismo tiempo, alcanza una ratio de expansión tal, que solos, aislados, no podemos abarcar el amplísimo rango de peligros que de éste derivan. Por ello, una de nuestras mejores bazas es la cooperación y el trabajo conjunto-combinado. Contamos con aliados, tanto nacionales como internacionales, que acaban convirtiéndose en amigos y socios dispuestos a compartir información y esfuerzos, bien conscientes de nuestras necesidades compartidas. Y este camino, el de la colaboración honesta, además del desarrollo del capital humano (factor clave para garantizar el éxito), es el que nuestro Mando transita cada día.

Porque no debemos olvidar algo que es la esencia de nuestra sociedad, de nuestra manera de vivir: las personas. Y cuanta más tecnología aparezca en nuestras vidas, más importante será la relevancia del ser humano.