Mikel Rufián Albarrán, director global de Ciberseguridad & Inteligencia de Bidaidea.
Mikel Rufián Albarrán Director global de Ciberseguridad & Inteligencia Bidaidea

Cibercrimen Cibercriminología y ciberinteligencia: indispensables para la prevención

información sensaible, cibercrimen, cibercriminales

El ser humano ha tenido siempre la inevitable necesidad de establecer complejas redes de obtención de información privilegiada para posicionarse con ventaja frente a sus competidores y enemigos.

La importancia del ciberespacio y del avance tecnológico, en este sentido, ha supuesto un cambio sustancial en las relaciones entre ciudadanos, empresas, administraciones públicas, infraestructuras críticas, etcétera, así como un impulso en el desarrollo de las sociedades actuales.

Garantizar la seguridad en el ciberespacio se ha convertido así en un objetivo prioritario en las agendas de la mayoría de los gobiernos, ya que, en ocasiones, puede llegar a afectar a la seguridad nacional.

Con la globalización, la digitalización y la conectividad, ya se evidencia que estas necesidades se han trasladado al ciberespacio. Nadie puede escapar hoy en día a la digitalización, y menos aún cualquier organización o persona/ciudadano.

Inmersas desde hace algún tiempo en lo que se ha convertido en una carrera a contrarreloj, organizaciones de todo tipo de sectores se enfrentan al reto de identificar y aprovechar las oportunidades que ofrece el salto al mundo digital, así como las amenazas y los riesgos del ciberespacio que puede implicar la adaptación a las nuevas reglas del juego que rigen la relación con los consumidores caracterizados por el cambio permanente y acelerado.

Jurisdicción y ética

La regulación no es fácil debido a las características de esta realidad virtual. El ciberespacio se está convirtiendo en un ejemplo claro de comprensión errónea del concepto de libertad. La libertad en él, como en cualquier otra dimensión, debe entenderse con algunas limitaciones innatas (como puede ser la seguridad) porque si no fuera así estaríamos hablando de libertinaje.

Pero el ciberespacio no es algo que ya está acabado o terminado. Se está construyendo poco a poco. Es así como, de alguna forma, se está constituyendo en un marco de relación social paralela, original e incluso, en ocasiones, alternativo a los contextos convencionales. Desde este momento, en el que se detecta una solidificación como otro lugar de encuentro e intercambio social, dicho marco se convierte en un interesante objeto de estudio para múltiples disciplinas, como la sociología, la psicología, la criminología, el derecho…

En la actualidad, la cibercriminología es esencial, ya que nos ayuda a ver la ciberseguridad y el cibercrimen como un todo. Y no tiene ninguna limitación.

Conocimiento científico

La criminología, entre una de las conceptualizaciones posibles, puede ser definida como la ciencia empírica, de carácter inter y multidisciplinar holística del fenómeno criminal.

El término cibercriminología es relativamente reciente y no está exento de cierta polémica doctrinal respecto al alcance de su significado. Son varios los autores que han tratado de definir esta especialización.

Las unidades de inteligencia son una herramienta imprescindible para el éxito de las organizaciones

Por un lado, la criminología aporta a la inteligencia en materia de ciberseguridad procedimientos desde la bases de la investigación, empezando por el análisis de los factores de riesgo y protección desde los tres principios básicos: delito, delincuente y víctima, que son claves para la dinámica criminológica y tres factores que se pueden aplicar perfectamente a la seguridad en el ciberespacio.

Cibercrimen.
Fuente: Modelo de Transición Espacial derivado de Jaishankar (2008), por Danquah & Longe (2011).

Creación de unidades

La creación de unidades de inteligencia se constituye como una herramienta imprescindible para el éxito de la organización.

La cibercriminología, en este marco, facilita a la ciberinteligencia el conocimiento científico indispensable para elaborar los análisis y así tener suficientes elementos de juicio para adoptar respuestas adecuadas.

Es el producto obtenido tras aplicar a la información del ciberespacio distintas técnicas de análisis que permitan su transformación en conocimiento, de forma que resulte útil al decisor a la hora de tomar sus decisiones con el menor nivel de incertidumbre posible, siguiendo el ciclo de ciberinteligencia:

  1. Dirección y planificación: en esta primera fase se establecen los requisitos y se planifican las acciones.
  2. Recolección: recopilación de datos en bruto a través de las fuentes de información que hayan sido definidas en el proceso de planificación.
  3. Transformación: conversión de los datos en bruto obtenidos en formatos procesables y manejables que permitan su tratamiento y análisis.
  4. Análisis y producción: los datos tratados son procesados, enriquecidos, analizados y evaluados para extraer un producto de ciberinteligencia capaz de resultar útil y satisfacer las necesidades de la organización.
  5. Difusión: transmisión de la ciberinteligencia producida en las fases anteriores y presentada en un formato fácilmente entendible a todos los niveles, dando respuesta a las cuestiones planteadas durante la primera fase. Dicha ciberinteligencia puede ser compartida con otras organizaciones siempre y cuando proceda y no cause desprotección o extracción de información relevante de la organización que la ha solicitado.
  6. Evaluación: la valoración y retroalimentación de todo el proceso es fundamental para su reevaluación y, consecuentemente, para la mejora continua de todo el ciclo. Hay que tener en cuenta que la ciberinteligencia no es un proceso finito, ya que debe adaptarse a los distintos escenarios y necesidades cambiantes.

El componente humano

Aunque se empleen recursos informáticos o tecnológicos para la producción de ciberinteligencia, el análisis y la interpretación siguen siendo unas actividades esencialmente humanas.

El analista de ciberinteligencia, con un background en criminología, es un especialista en la valoración, la integración, el análisis y la interpretación de la información en el ciberespacio para su conversión en conocimiento.

Conclusiones

El ciberespacio ha contribuido enormemente a la globalización y ha supuesto una gran revolución en nuestra forma de vida. La ausencia de fronteras y la dificultad de localizar los autores de un hecho han favorecido que los cibercriminales estén contemplando al ciberespacio como «su paraíso» donde trasladarse para continuar con gran impunidad sus fechorías.

En España no existe una tradición criminológica asentada, a pesar de haber sido pioneros europeos en la creación de una Escuela de Criminología durante el siglo XIX.

El papel de la especialización del cibercriminólogo es también fundamental en la creación de una política cibercriminal sólida e informada. La criminología es una ciencia empírica, aunque su imprescindible base teórica es sólida y multidisciplinar, por lo que puede atraer a las mentes inquietas de todo el espectro de conocimientos (indispensables para las labores de inteligencia).

La cibercriminología, en este marco, facilita a la ciberinteligencia el conocimiento científico indispensable para la elaboración de los análisis, y así tener suficientes elementos de juicio para adoptar respuestas adecuadas. Hacer un traje a la medida después de evaluar las necesidades de información es sinónimo de rentabilidad y optimización de los beneficios a corto, medio y largo plazo. Será clave para afrontar el duro reto del ciberespacio. Y ante esta tesitura se encuentra el esforzado criminólogo.